La vida a una carta
Un hombre o una mujer. Puede que esté llorando, puede que no. Acaba de tener una experiencia fustrante, negativa, en la que reconoce se equivovó. Levanta al aire una mirada triste y deja escapar una queja: " Ay, si la vida se jugara dos veces..."
¿Cuándo fue la última vez que lo escuchaste? Tal vez fuiste tú mismo quien lo gritara a los cuatro vientos ante un mar solitario y embravecido.
Sólo que el grito es estéril, la queja inutil. Convencete. La vida no se vive dos veces nunca. Te la juegas a una partida.
A veces, la vida te da la oportunidad de corregir el error, siquiera parcialmente, de repetir la jugada, de reintentar lo que fue un fracaso. Pero nada se borra. Anque uno estuviera dispuesto a dar media vida por que algo que hizo mal no hubiera sucedido nunca. Lo que pasó, pasó, como dice una canción.
Dios, cómo pesa a veces esta certeza terrible¡
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